Modelización ex-ante de intervenciones
Antes de desplegar una intervención, estima qué cambio cabe esperar y con qué incertidumbre
Qué es
Estimamos, antes de desplegarla, el efecto potencial que una intervención sanitaria, nutricional, conductual o de política podría tener sobre el indicador que importa, integrando las fuentes de información disponibles: encuestas nacionales, informes de situación, datos propios del grupo o la empresa y literatura científica.
El impacto se proyecta de forma contrafactual, contrastando qué cabría esperar con la intervención frente a qué cabría esperar sin ella, sobre la misma población, para estimar el cambio incremental asociado a la intervención bajo supuestos explícitos, y no confundirlo con la tendencia de fondo.
Objetivos
- Cuantificar el efecto potencial de una intervención sobre un indicador, antes de desplegarla.
- Integrar las fuentes de información disponibles, como encuestas, informes, datos propios y literatura, como evidencia de partida para la estimación, en lugar de depender de una sola fuente.
- Estimar el escenario contrafactual: la diferencia esperada con intervención frente a sin intervención, separada de la tendencia de fondo.
- Acotar la incertidumbre de la estimación, en lugar de entregar un único número sin margen.
Integración de las fuentes disponibles
- Combinamos las fuentes que el caso permita: encuestas nacionales, informes de situación o comportamiento, datos propios del cliente y tamaños de efecto de la literatura.
- Cada fuente se incorpora a la estimación con un peso y una función acordes a su calidad, su actualidad y su cercanía a la población diana.
- Cuando hay más de una fuente independiente, se contrastan entre sí como triangulación de evidencia: la convergencia respalda la estimación y la divergencia señala qué supuestos conviene revisar.
Modelado del indicador a la medida del dato
- Elegimos el modelo según la naturaleza del indicador, continuo, binario, de recuento o de tiempo hasta evento, y la estructura de los datos.
- Para indicadores continuos con relaciones no lineales, modelos flexibles (p. ej. modelos aditivos generalizados) en lugar de imponer linealidad.
- Cuando el indicador lo permite, modelamos la magnitud completa y no solo el cruce de un umbral: una mejora que no cambia la clasificación puede seguir siendo un efecto relevante.
Del insumo al efecto, sin atajos
- El efecto de una intervención no depende solo de su cobertura nominal: también importan la adherencia, el cumplimiento y el aprovechamiento real.
- Modelizamos las pérdidas entre lo que se planifica, lo que se despliega y lo que realmente llega a la población diana.
- El impacto estimado refleja condiciones realistas de implementación, no un supuesto optimista de cobertura total.
Estimación contrafactual con incertidumbre
- Escenario esperado con intervención frente a escenario esperado sin intervención, sobre la misma población y bajo supuestos explícitos.
- Cuantificación del cambio potencial sobre el indicador diana, separado de la tendencia de fondo.
- Análisis explícito de la incertidumbre asociada a la estimación, mediante simulación por Monte Carlo u otros enfoques de propagación de incertidumbre cuando el caso lo requiere.
Para qué sirve
- Estimar el cambio que cabe esperar antes de comprometer recursos, evitando decidir una intervención solo por intuición o expectativa de impacto.
- Defender una solicitud de financiación o una decisión de despliegue con una estimación basada en evidencia disponible, supuestos explícitos e incertidumbre cuantificada.
- Comparar escenarios de cobertura, adopción o población diana, identificando qué supuestos pesan más en el resultado y dónde conviene obtener más información antes de implementar.
Comprometer el presupuesto de un programa sin estimar antes su efecto es decidir a ciegas
La decisión de desplegar una intervención suele tomarse con una expectativa de impacto que nadie ha cuantificado: se sabe lo que se quiere conseguir, pero no cuánto cabe esperar razonablemente ni con qué margen de incertidumbre. Modelizar el efecto antes de implementar, integrando las fuentes disponibles y proyectando un contrafactual, convierte esa expectativa en una estimación que se puede defender.
Las fuentes que haya, integradas con criterio
Rara vez se parte de un único dato limpio. Lo habitual es tener una encuesta nacional, un informe de situación, algunos datos propios o literatura dispersa. Integramos lo que el caso ofrezca como evidencia de partida, ponderando cada fuente por su calidad, actualidad y cercanía a tu población. Cuando hay más de una fuente independiente, las contrastamos entre sí como triangulación: la convergencia respalda, la divergencia señala qué supuestos conviene revisar.
Modelamos la magnitud, no solo el umbral
Cuando el indicador lo permite, no modelamos solo si se cruza un umbral, sino la magnitud completa del cambio. Una intervención puede mejorar un indicador sin cambiar la clasificación de un individuo o territorio; si solo cuentas los cruces de umbral, ese avance queda invisible.
Del despliegue al efecto, sin atajos
Lo que se planifica no siempre es lo que llega: la cobertura real, la adherencia, el cumplimiento y el aprovechamiento median entre la intervención y el efecto esperado. Incorporamos esas pérdidas para que el impacto estimado refleje condiciones realistas de implementación, no un supuesto optimista de cobertura total.
El contrafactual proyectado, explícito
El impacto potencial no es solo lo que esperamos que ocurra con la intervención: es la diferencia frente a lo que cabría esperar sin ella, sobre la misma población y antes de desplegar. Proyectamos ese escenario contrafactual de forma explícita y acotamos su incertidumbre, para que la cifra que presentas a un financiador sea un efecto incremental esperado bajo supuestos claros, no el arrastre de la tendencia de fondo.
Así es trabajar con nosotros
Aplicamos nuestra metodología D²I (Data to Insights) a todos nuestros servicios. Un proceso estructurado, iterativo y transparente que convierte datos complejos en conocimiento accionable.
01
Kick-off y definición del problema
Nos reunimos contigo para entender el problema clínico, los datos disponibles y los objetivos del proyecto. Acordamos entregables, plazos y canales de comunicación. Firmamos los acuerdos de confidencialidad que necesites para proteger tus datos.
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Revisión y preparación de datos
Evaluamos la calidad de tus datos, identificamos inconsistencias y limitaciones, y los estructuramos para el análisis. Si falta información crítica, te lo decimos antes de seguir. Documentamos todas las decisiones de limpieza para que el proceso sea trazable y reproducible. En la modelización ex-ante, esto incluye reunir y armonizar las fuentes disponibles, como encuestas, informes, datos propios y literatura, y evaluar su calidad y cercanía a la población diana. También se definen los supuestos sobre cobertura, adherencia, cumplimiento o aprovechamiento que conectan la intervención planificada con el efecto esperado.
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Análisis y modelización
Aplicamos la metodología estadística adecuada para responder a tus preguntas. Trabajamos de forma iterativa: compartimos resultados preliminares contigo, discutimos hallazgos y ajustamos el enfoque si es necesario. No trabajamos a ciegas hasta la entrega final. Para este servicio, estimamos el efecto potencial sobre el indicador integrando las fuentes disponibles como evidencia de partida, proyectamos el escenario con intervención frente al escenario sin intervención y acotamos la incertidumbre del resultado. Cuando hay más de una fuente independiente, las contrastamos entre sí como triangulación de evidencia.
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Comunicación de resultados
Traducimos los hallazgos en el formato que necesitas: informe técnico, tablas y figuras para publicación, dashboard interactivo o presentación ejecutiva. Incluimos siempre interpretación clínica, no solo cifras.
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Sesión de revisión de impacto
30 días después de la entrega nos volvemos a reunir contigo en una sesión estratégica de 60 minutos. Es el momento en que ya has tenido tiempo de presentar los resultados internamente, han surgido las dudas reales de implementación, y puedes evaluar con perspectiva el impacto del trabajo. Resolvemos dudas, ajustamos interpretaciones si es necesario y validamos juntos el camino a seguir.
Este es nuestro proceso general. Si quieres entender cómo lo aplicamos técnicamente a cada tipo de análisis, consulta nuestra metodología D²I completa.
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Cuéntanos tu caso y vemos juntos cómo abordarlo.
Agenda una sesiónPreguntas frecuentes
¿Qué es la modelización ex-ante y en qué se diferencia de evaluar una intervención ya implementada?
La modelización ex-ante estima el efecto potencial de una intervención sobre un indicador antes de desplegarla, mientras que la evaluación ex-post analiza qué ocurrió una vez implementada y, si el diseño lo permite, estima su efecto observado. Aplica cuando la decisión de poner en marcha una intervención sanitaria, nutricional, conductual o de política todavía no se ha tomado y se quiere anticipar qué cambio cabe esperar. La diferencia es el momento y la naturaleza de la pregunta: el ex-ante proyecta un escenario antes de comprometer recursos, integrando las fuentes de información disponibles para estimar el efecto que la intervención podría tener; el ex-post analiza datos ya recogidos de una intervención que ya ocurrió. Son servicios hermanos y complementarios: uno informa la decisión de desplegar, el otro evalúa el despliegue una vez hecho. Si la pregunta es "¿qué cabe esperar si lo hacemos?", es ex-ante; si es "¿qué efecto tuvo lo que hicimos?", es evaluación ex-post.
No tengo datos propios completos, solo una encuesta nacional y algo de literatura. ¿Se puede modelizar igual?
Sí: el núcleo del servicio es integrar las fuentes que el caso permita, como encuestas nacionales, informes de situación o comportamiento, datos propios y literatura científica, como evidencia de partida para la estimación. Aplica precisamente a la situación habitual, en la que rara vez se parte de un único dato limpio y completo. Cada fuente se incorpora con una función acorde a su calidad, su actualidad y su cercanía a la población diana, de modo que la estimación aproveche lo disponible sin tratar todas las fuentes como equivalentes. No es imprescindible disponer de datos propios extensos: una encuesta nacional bien aprovechada y tamaños de efecto de la literatura pueden permitir una estimación modelizada con sus supuestos explícitos. Lo que condiciona el alcance no es la cantidad de fuentes, sino su calidad y su cercanía al problema: a menos información de partida, más peso tienen los supuestos y mayor es la incertidumbre, y eso se refleja en el resultado.
¿Esto es lo mismo que contrastar dos fuentes independientes para validar la estimación?
No necesariamente: contrastar dos fuentes independientes es una opción que se aplica cuando el caso la permite, no la estructura del servicio. Aplica cuando hay más de una fuente independiente sobre el mismo efecto, situación en la que se contrastan entre sí como triangulación de evidencia: la convergencia aumenta la plausibilidad de la estimación y la divergencia señala qué supuestos conviene revisar. Pero muchos casos llegan con una sola fuente aprovechable, o con varias que no son independientes, y eso no impide modelizar: la estimación se construye igualmente con lo disponible, haciendo explícitos los supuestos y la incertidumbre. La triangulación es una herramienta valiosa cuando hay material para ella, no un requisito sin el cual no se puede trabajar. Lo que define el servicio es estimar el efecto potencial integrando lo que haya; contrastar fuentes independientes es un refuerzo cuando el caso lo ofrece, no la condición de entrada.
¿Qué significa que la estimación es "contrafactual"? ¿No basta con proyectar lo que pasará con la intervención?
No basta: el impacto potencial no es lo que se espera que ocurra con la intervención, sino la diferencia frente a lo que cabría esperar sin ella, sobre la misma población. Aplica a toda estimación ex-ante, porque proyectar solo el escenario con intervención confunde el efecto de la intervención con la tendencia de fondo que ya venía ocurriendo. La estimación contrafactual compara el escenario esperado con intervención frente al escenario esperado sin intervención, bajo supuestos explícitos, y permite estimar el cambio incremental asociado a la intervención bajo esos supuestos. Si un indicador ya estaba mejorando por su cuenta, atribuir toda esa mejora a la intervención sobreestima su efecto; el contrafactual ayuda a evitar ese error. Conviene un límite honesto: este contrafactual es una proyección bajo supuestos, no la certeza causal de un experimento; su credibilidad depende de lo razonables que sean esos supuestos, que se declaran de forma explícita. Lo que se entrega es un efecto incremental esperado, separado de la tendencia de fondo, no una promesa de lo que ocurrirá con seguridad.
¿Tenéis en cuenta que en la práctica la cobertura real puede no ser del 100 %?
Sí: el efecto de una intervención no depende solo de su cobertura nominal, sino también de la adherencia, el cumplimiento y el aprovechamiento real, y todo eso se modeliza. Aplica a cualquier intervención donde lo que se planifica no es lo que finalmente llega a la población diana, que suele ocurrir en muchas intervenciones reales. Se modelizan las pérdidas entre lo que se planifica, lo que se despliega y lo que realmente llega y se aprovecha, de modo que el impacto estimado refleje condiciones realistas de implementación en lugar de un supuesto optimista de cobertura total. Una estimación que asume que todo el mundo recibe y aprovecha la intervención produce una cifra inflada que la realidad no acompañará. Incorporar esas pérdidas, que forman la cascada entre la intervención planificada y el efecto real, es lo que hace que la estimación sea defendible ante quien tendrá que rendir cuentas del resultado. Estimar el efecto bajo cobertura realista no es pesimismo, es honestidad sobre cómo funcionan las intervenciones.
¿Cómo expresáis la incertidumbre? ¿Me dais un número o un rango?
Una estimación con su incertidumbre, no un único número sin margen: acotar la incertidumbre de la estimación es parte central del servicio. Aplica a toda modelización ex-ante, porque un dato puntual sin margen transmite una falsa precisión sobre algo que, por definición, aún no ha ocurrido. La incertidumbre se analiza de forma explícita, mediante simulación por Monte Carlo u otros enfoques de propagación de incertidumbre cuando el caso lo requiere, de modo que el resultado muestre un rango de efectos compatibles con los supuestos y fuentes disponibles y no solo su valor central. Eso permite además ver qué supuestos pesan más en el resultado y dónde conviene obtener más información antes de implementar. Un efecto presentado como cifra exacta esconde justo lo que un financiador o un decisor necesita saber: cuánto puede variar y de qué depende. Entregar la incertidumbre acotada es lo que convierte la estimación en una base de decisión honesta, no en una promesa numérica.
¿Esto incluye generar poblaciones sintéticas o simular escenarios? ¿Qué relación tienen con este servicio?
La modelización ex-ante es un servicio de alto nivel que puede apoyarse en herramientas como la generación de poblaciones sintéticas, la simulación de escenarios, las series temporales o la estratificación, pero ninguna es parte obligada del servicio: se invocan cuando el caso las pide. Aplica aclarar esto porque a veces se asume que un ex-ante siempre implica simular muchos escenarios o generar una población sintética, y no es así. Un caso puede resolverse con una sola encuesta nacional y una estimación puntual bajo un escenario, sin necesidad de población sintética ni de una batería de escenarios; otro caso, más complejo, sí puede requerir esas herramientas. La elección depende del problema, no de un paquete fijo de técnicas. Varias de esas herramientas tienen además entidad como servicios propios y pueden abordarse por separado cuando esa sea la necesidad principal. Lo que define el ex-ante es la pregunta: el efecto de la intervención sobre el indicador antes de desplegar, no un conjunto cerrado de métodos.
¿La estimación ex-ante demuestra que la intervención funcionará?
No: la modelización ex-ante estima qué cabe esperar bajo supuestos explícitos, no demuestra que la intervención vaya a funcionar ni sustituye a su evaluación una vez implementada. Aplica entender este límite antes de usar la estimación para decidir, porque es una proyección informada, no una certeza. La estimación se construye sobre la evidencia disponible y unos supuestos declarados; su utilidad es convertir una expectativa de impacto en una estimación defendible, con su incertidumbre, para decidir con más fundamento que la intuición. Pero el efecto real solo se conoce midiéndolo tras el despliegue, que es el cometido de la evaluación ex-post. El reparto se mantiene: el cliente decide y despliega la intervención y compromete los recursos; el servicio estima, modela y cuantifica el efecto potencial que informa esa decisión. Lo que se entrega es una estimación que ayuda a decidir mejor antes de comprometer recursos, no una garantía de resultado.
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