Evaluación ex-post de intervenciones en salud

Evaluamos el efecto observado de una intervención ya implementada frente a un escenario contrafactual defendible

Qué es

Evaluación rigurosa, después de implementar, del impacto que una intervención operativa o un cambio legislativo de salud pública ha tenido sobre la población, mediante diseños cuasi-experimentales sobre datos observados.

Estimación del efecto que la política o el programa ya implementado ha producido sobre outcomes de salud poblacional, separándolo de la tendencia de fondo y controlando los factores de confusión, para atribuir el cambio a la intervención y no al contexto.

Objetivos

  • Determinar si una intervención de salud pública ya implementada ha logrado el efecto esperado en la población objetivo.
  • Atribuir el cambio observado a la intervención, separándolo de la tendencia previa y de factores simultáneos.
  • Proporcionar evidencia empírica para decidir sobre la continuación, expansión, ajuste o discontinuación de políticas ya en marcha.
  • Informar decisiones de política pública con evidencia generada en las condiciones reales de implementación.
Puntos clave

Diseños cuasi-experimentales

  • Difference-in-differences para comparar la evolución de unidades expuestas y no expuestas cuando la intervención no llega a todas al mismo tiempo o con la misma intensidad.
  • Series temporales interrumpidas y control sintético para evaluar cambios tras una política ya implantada cuando existe una serie histórica o unidades comparables para construir un contrafactual.

Control de confusión

  • Propensity score matching o weighting cuando existen grupos expuestos y no expuestos con covariables suficientes para mejorar su comparabilidad.
  • Variables instrumentales o regression discontinuity cuando el mecanismo de asignación, elegibilidad o acceso a la intervención permite defender esos diseños.

Evaluación de programas

  • Análisis del efecto observado de programas de cribado, vacunación, prevención, promoción de hábitos saludables o intervenciones comunitarias.
  • Evaluación retrospectiva o prospectiva de programas ya implementados, identificando efectos globales y diferencias por subgrupos, territorio o nivel de exposición.

Evaluación de políticas legislativas

  • Evaluación del efecto real de restricciones, impuestos, cambios normativos o políticas de acceso sobre consumo, exposición, utilización de servicios o resultados de salud.
  • Impacto de medidas legislativas sobre factores de riesgo, desigualdades, morbilidad o mortalidad evitable.

Para qué sirve

  • Saber si un programa o una política que ya está en marcha consiguió de verdad el efecto que se le atribuye, separando su contribución real de las tendencias que ya venían ocurriendo sin él.
  • Defender ante un financiador o un órgano de decisión la continuación o la expansión de una intervención implementada con una estimación causal del efecto observado, no con la evolución bruta de un indicador.
  • Entender en qué subgrupos la intervención funcionó mejor o peor, y qué parte del cambio puede explicarse por otros factores ajenos a ella.
Por qué contratar este servicio

Que el indicador mejorara después de la intervención no demuestra que fuera por la intervención

Cuando una intervención ya se ha implementado, el antes-y-después es la trampa más frecuente para evaluarla: atribuye a la intervención una mejora que pudo deberse a la tendencia previa, a la estacionalidad o a un cambio simultáneo. La evaluación ex-post construye el contrafactual, qué habría pasado sin la intervención, para aislar, sobre datos observados, el efecto que puede atribuirse razonablemente a la intervención.

Un contrafactual explícito, no una comparación ingenua

La pregunta no es si el indicador mejoró tras implementar, sino si mejoró más de lo que habría mejorado sin la intervención. Construimos ese contrafactual con difference-in-differences, control sintético o series temporales interrumpidas según los datos y el grupo de comparación disponibles. El efecto estimado es la diferencia respecto a ese escenario, no respecto al punto de partida.

Confusión controlada antes de atribuir efectos

Las regiones o personas que reciben una intervención rara vez son comparables a las que no la reciben. Balanceamos los grupos con propensity score, aprovechamos discontinuidades en los criterios de elegibilidad con regression discontinuity y usamos variables instrumentales cuando hay una fuente de variación casi aleatoria, para que la diferencia que se mide no sea en realidad una diferencia preexistente.

El diseño se elige por la pregunta, no por costumbre

No todos los problemas admiten el mismo diseño. Una ley que entró en vigor en una fecha puede pedir series temporales interrumpidas; un programa que llegó a unas regiones y no a otras puede pedir difference-in-differences; un umbral de elegibilidad puede pedir regression discontinuity. Seleccionamos el diseño que el dato y el mecanismo de asignación permiten defender, y explicitamos sus supuestos.

Robustez antes que titular

Una estimación causal sin análisis de sensibilidad es una afirmación, no evidencia. Ponemos a prueba el supuesto clave de cada diseño, como las tendencias paralelas, la ausencia de cointervenciones o la validez del control sintético, y reportamos cómo cambia el resultado bajo especificaciones alternativas, para que la conclusión llegue con su grado de confianza, no con falsa rotundidad.

Nuestro proceso

Así es trabajar con nosotros

Aplicamos nuestra metodología D²I (Data to Insights) a todos nuestros servicios. Un proceso estructurado, iterativo y transparente que convierte datos complejos en conocimiento accionable.

01

Kick-off y definición del problema

Nos reunimos contigo para entender el problema clínico, los datos disponibles y los objetivos del proyecto. Acordamos entregables, plazos y canales de comunicación. Firmamos los acuerdos de confidencialidad que necesites para proteger tus datos.

02

Revisión y preparación de datos

Evaluamos la calidad de tus datos, identificamos inconsistencias y limitaciones, y los estructuramos para el análisis. Si falta información crítica, te lo decimos antes de seguir. Documentamos todas las decisiones de limpieza para que el proceso sea trazable y reproducible. En evaluación ex-post, esto incluye fijar la fecha exacta de implementación, construir una serie preintervención suficientemente larga, identificar el grupo de comparación o las unidades donantes del control sintético y evaluar la plausibilidad de los supuestos clave antes de estimar el efecto.

03

Análisis y modelización

Aplicamos la metodología estadística adecuada para responder a tus preguntas. Trabajamos de forma iterativa: compartimos resultados preliminares contigo, discutimos hallazgos y ajustamos el enfoque si es necesario. No trabajamos a ciegas hasta la entrega final. Para este servicio, estimamos el efecto observado con el diseño cuasi-experimental seleccionado, controlamos la confusión con los métodos apropiados al mecanismo de asignación y realizamos análisis de sensibilidad sobre los supuestos críticos de cada diseño.

04

Comunicación de resultados

Traducimos los hallazgos en el formato que necesitas: informe técnico, tablas y figuras para publicación, dashboard interactivo o presentación ejecutiva. Incluimos siempre interpretación clínica, no solo cifras.

05

Sesión de revisión de impacto

30 días después de la entrega nos volvemos a reunir contigo en una sesión estratégica de 60 minutos. Es el momento en que ya has tenido tiempo de presentar los resultados internamente, han surgido las dudas reales de implementación, y puedes evaluar con perspectiva el impacto del trabajo. Resolvemos dudas, ajustamos interpretaciones si es necesario y validamos juntos el camino a seguir.

Este es nuestro proceso general. Si quieres entender cómo lo aplicamos técnicamente a cada tipo de análisis, consulta nuestra metodología D²I completa.

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FAQS

Preguntas frecuentes

El indicador mejoró después de poner en marcha mi programa. ¿No basta eso para decir que funcionó?

No basta: que un indicador mejore después de una intervención no demuestra que la mejora se deba a ella, porque pudo deberse a la tendencia que ya venía de antes, a la estacionalidad o a un cambio simultáneo. Aplica a cualquier programa o política ya implementada que se quiera evaluar a partir del antes-y-después. Comparar el valor previo con el posterior atribuye a la intervención todo lo que cambió en ese periodo, incluido lo que habría cambiado igual sin ella. La evaluación ex-post responde a la pregunta correcta: no si el indicador mejoró, sino si mejoró más, o de forma distinta, de lo que habría ocurrido sin la intervención. Para eso se construye un escenario contrafactual explícito, qué habría pasado sin la intervención, y se estima el efecto como la diferencia respecto a ese escenario, no respecto al punto de partida.

¿Qué diferencia hay entre evaluación ex-post y ex-ante? Las dos hablan de impacto.

La evaluación ex-post estima el efecto atribuible a una intervención que ya se ha implementado, sobre datos reales; la modelización ex-ante proyecta el impacto potencial de una intervención antes de desplegarla, sobre supuestos y evidencia previa. Aplica a quien duda cuál de los dos servicios necesita porque ambos hablan de "impacto". La diferencia es temporal y de naturaleza del dato: ex-post trabaja con lo que ya ocurrió y busca atribuir un cambio a la intervención; ex-ante trabaja antes de actuar y busca anticipar qué cabría esperar. Si la intervención ya está en marcha o concluida y la pregunta es si funcionó y a quién, es ex-post. Si todavía no se ha desplegado y la pregunta es si conviene hacerlo o qué efecto cabría esperar, es la modelización ex-ante de intervenciones, el servicio hermano. No responden a la misma decisión: pueden compartir lógica contrafactual y de modelización, pero una mira hacia atrás sobre datos y la otra hacia delante sobre supuestos.

¿Qué datos necesito para evaluar una intervención que ya está implementada?

Se necesita la fecha exacta de implementación y datos de outcome que cubran el periodo anterior y posterior, idealmente con una serie preintervención suficientemente larga y, cuando el diseño lo requiera, un grupo de comparación o unidades no expuestas. Aplica a toda evaluación ex-post, donde la calidad del contrafactual depende de tener con qué construirlo. Según el diseño, eso significa una serie histórica para series temporales interrumpidas, unidades comparables para difference-in-differences o control sintético, o covariables suficientes para equilibrar grupos. También importa conocer si hubo cambios en la implementación, cointervenciones o modificaciones del sistema de registro durante el periodo evaluado, porque en salud pública muchas intervenciones no se implementan de golpe ni de forma homogénea. El cliente aporta los datos y conoce el detalle de cómo y cuándo se implementó la intervención; el servicio fija el marco temporal, identifica el grupo de comparación o las unidades donantes y evalúa la plausibilidad de los supuestos antes de estimar. No siempre hace falta que los datos lleguen listos, pero sí que exista una base preintervención y una fuente de comparación defendible: sin una estrategia contrafactual defendible no hay estimación causal del efecto, solo descripción del antes-y-después.

¿Cómo se construye el "qué habría pasado sin la intervención" si esa situación no se observa?

El contrafactual no se observa, se estima, a partir de la información disponible sobre cómo evolucionaban las unidades no expuestas o la propia unidad antes de la intervención. Aplica a todo diseño cuasi-experimental, que es precisamente el conjunto de métodos pensados para reconstruir ese escenario no observado. Difference-in-differences compara la evolución de unidades expuestas y no expuestas cuando existen unos y otros, o exposición escalonada en el tiempo; las series temporales interrumpidas proyectan la tendencia previa de una unidad para ver si se rompe tras la intervención; el control sintético construye una unidad de comparación combinando varias unidades donantes que reproducen el comportamiento previo de la expuesta. Cada uno descansa en un supuesto clave, sea de tendencias paralelas, de continuidad de la tendencia o de validez de la combinación sintética, que debe ser defendible y se hace explícito. Si esos supuestos no son defendibles, el diseño debe cambiar o la conclusión causal debe rebajarse. El contrafactual es una estimación con supuestos, no un hecho, y su credibilidad depende de cuán defendibles sean esos supuestos.

Las zonas o personas que recibieron la intervención no son comparables a las que no. ¿Cómo se controla eso?

La confusión se intenta controlar equilibrando o ajustando los grupos según características observadas relevantes, porque quien recibe una intervención rara vez es comparable de partida a quien no la recibe. Aplica a toda evaluación donde la asignación no fue aleatoria, que es lo habitual en salud pública. Según el mecanismo de asignación, se emplea propensity score (matching o weighting) cuando hay covariables suficientes para mejorar la comparabilidad; regression discontinuity cuando existe un umbral de elegibilidad que separa a quienes acceden de quienes no; o variables instrumentales cuando existe una fuente de variación defendiblemente exógena en el acceso o exposición a la intervención. La elección no es por costumbre: depende de qué permita defender el dato y el mecanismo real de asignación. El objetivo es que la diferencia que se estima entre grupos no sea en realidad una diferencia que ya existía antes de la intervención; conviene recordar que estos métodos ajustan por la confusión observada, y los supuestos de cada uno se explicitan y se ponen a prueba.

¿Cómo sé que el efecto estimado es sólido y no un resultado que depende de cómo se montó el análisis?

Una estimación del efecto es más defendible cuando se mantiene al poner a prueba el supuesto clave del diseño y al cambiar razonablemente la especificación, no cuando aparece en un único análisis. Aplica a toda estimación causal cuasi-experimental, donde una cifra sin análisis de sensibilidad es una afirmación, no evidencia. Por eso se somete a prueba el supuesto del que depende cada diseño, como las tendencias paralelas en difference-in-differences, la ausencia de cointervenciones simultáneas o la validez del control sintético, y se reporta cómo cambia el resultado bajo especificaciones alternativas. Si el efecto se sostiene con distintos supuestos razonables, la conclusión gana credibilidad; si depende fuertemente de una elección concreta, eso se reporta en lugar de ocultarse. La estimación llega con su grado de confianza y sus límites explícitos, no con una rotundidad que el diseño no respalda.

¿Puedo atribuir a mi programa el cambio que veo en los indicadores?

La evaluación ex-post es la aplicación de la inferencia causal a una intervención o política de salud pública ya implementada: el objeto es un programa o una ley concreta, y la pregunta es qué efecto atribuible puede estimársele. El servicio de inferencia causal y diseño de estudios observacionales es el método en su sentido amplio, aplicable a cualquier pregunta causal sin experimento, dentro o fuera del ámbito de las intervenciones de salud pública. La relación es de caso de uso aplicado frente a marco metodológico general: la evaluación ex-post es inferencia causal aplicada a la evaluación de una intervención implementada, con el léxico y los diseños propios de ese terreno (difference-in-differences, series temporales interrumpidas, control sintético). Si lo que tienes es una intervención o política concreta ya en marcha cuyo efecto quieres atribuir, encaja en evaluación ex-post; si es un problema de inferencia causal en otro tipo de datos o contexto, encaja mejor en el servicio transversal de inferencia causal.

¿Qué entregáis y para qué decisión sirve una evaluación ex-post?

Se entrega una estimación del efecto atribuible a la intervención frente al contrafactual construido, con el diseño cuasi-experimental justificado, el control de confusión aplicado y el análisis de sensibilidad sobre los supuestos críticos, además de los efectos por subgrupo, territorio o nivel de exposición cuando los datos lo permiten. Aplica a quien necesita sostener una decisión sobre una intervención en marcha: continuarla, expandirla, ajustarla o discontinuarla. El entregable sirve para defender esa decisión ante un financiador o un órgano de decisión con una estimación causal del efecto atribuible, condicionada al diseño y a sus supuestos, no con la evolución bruta de un indicador. El reparto se mantiene: el cliente implementa la intervención y toma la decisión de política; el servicio estima el efecto que puede atribuirse razonablemente a la intervención y aporta la evidencia, con sus supuestos y su grado de confianza explícitos, para que esa decisión se tome sobre una base defendible.

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